En varias ocasiones, de entre las sombras del recuerdo, surgen imágenes que, encajadas en el subconsciente, revelan de algún modo nuestro actual comportamiento ante la sociedad. Perros atados que pelean por su libertad en las calles fueron el detonante para recordar aquel día en el que mi pensamiento cambió gracias a la influencia del filme: Rebelión en la granja (1999), de John Stephenson, adaptado de la obra homónima de George Orwell.

Jessie, una longeva perrita parlante, a punto de la ceguera y en pleno diluvio apocalíptico, nos narra su testimonio sobre la rebelión de la granja de animales a la que perteneció, del nuevo orden con la que se constituyó una vez emancipada del Hombre, y de su terrible derrumbe tras el abuso de poder de sus líderes. Con esta sátira, enmarcada por los elementos de la fábula, Stephenson nos representa un mundo alejado de toda pretensión cinematográfica abstracta para ofrecernos una película didáctica y de muy fácil comprensión; igual a la novela de Orwell, pues la precisa analogía entre animales y humanos se sostiene por elementos que no sólo arremeten contra el Stalinismo, sino que, al superar la referencia, exponen las lamentables pero verdaderas bases sobre las que se edifica cualquier gobierno: la mentira, la desigualdad, la reprensión, el crimen, el exceso, el abuso y la violación. Conceptos que dentro de la trama son descubiertos uno a uno por la paulatina ambición que seduce a la humanidad una vez que el poder la ahoga, conduciéndola a la autodestrucción.


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Si bien Rebelión en la granja, en la versión de Stepheson, no es una gran obra cinematográfica, es altamente recomendable para verla con niños por los sencillos recursos narrativos de los que se vale para contar la historia, la universalidad del tema, el encomiable trabajo que se realiza con animales verdaderos y, por supuesto, por la representación que se hace de los políticos como cerdos y la población como borregos; tópicos clásicos pero vigentes para hablar de la corrupción y la manipulación en el ejercicio del poder. Basta con recordar la miseria en la que está sumida la población de diversas partes del mundo, y la opulencia sustentada por sueldos desmesurados de los políticos, para confirmar la comparación.

¿Será que se necesita una rebelión en la granja a la que perteneces?
Actualmente varios podrían responder: «¿para qué? Si siempre es lo mismo…»

 

Título:Animal Farm, Dirección: John Stephenson, Producción: Robert Halmi, Paul Lowin, Guión: Alan Janes, Adaptación de la novela de Geroge Orwell: Animal Farm, Casting: Kelsey Grammer, Ian Holm, Julia Louis-Dreyfus, Julia Ormond, Año: 1999

★★★★☆

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