Había una vez un lugar de moda, se encontraba en una de las mejores 5 ciudades para vivir del Medio Oriente. Era un complejo con diversas opciones de bienestar para el cuerpo y el alma, similar a los centros modernos con gimnasio, estudio de yoga, boutiques y restaurantes kosher. Todo era administrado por empresarios que por una mínima inversión daban espacio a startups innovadoras. En algunos rincones se veía gente discutiendo las tendencias del día. En esos días los hashtags contra los impuestos del gobierno eran muy populares.

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También era un lugar Pet Friendly. Fuente: www.templeinstitute.org

Un famoso influencer llegó con sus doce principales followers, era famoso por sus parábolas en video y por regalar vino libre de gluten en las fiestas. Cuando se apareció al principio fue amable, le sonreía a la gente, a pesar de haber llegado en un transporte modesto. #Bienvenido y #Haregresado fueron los temas más comentados ese día. Hasta que algo lo hizo sentir incómodo.

Lo que ahora se sabe, es que este muchacho se molestó al ver que lo que antes era un lugar para el crecimiento espiritual ahora se había vuelto mainstream. Supo que la supuesta comida orgánica del huerto casero en realidad era producida en cadena. Se abrieron muchos locales de recuerdos con precios inflados. Además, el staff del lugar era poco accesible y un tanto engreído. Ya no era como antes.

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Entonces se armó la escena. El joven comenzó a causar destrozos en los locales de los microempresarios. Se desperdició mucha comida, la gente que llevaba horas esperando no pudo pasar a sus actividades, los empleados no llamaron a tiempo al manager de seguridad y se produjo un bochornoso caos.

La opinión de la gente se dividió entre aquellos que lo apoyaban y los haters. El problema fue que llamó la atención negativa de gente importante, directivos de las oscuras corporaciones que controlaban el complejo. Ellos generaron el hashtag #LordJesús, luego se volvió tendencia y las autoridades comenzaron a buscarlo.

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«¿Qué no sabes quién es mi papá?» Gritaba. Fuente: www.jesus-story.net

Tras la comparecencia se rumoraron muchas cosas. Los trolls atacaban cuestionando quién era ese tipo y por qué su actitud tan déspota. Sin duda la fama se le subió, a pesar de que el muchacho generaba un valioso tráfico con sus palabras, se pensaba que su momento ya había pasado y que sus posts ya eran repetitivos.

#LordTemplo, #Barrabaliebers, #Crucificadlo. Las menciones, likes y RT fueron imparables. El bloguero no tuvo derecho de réplica. Miles se congregaron para seguir en tiempo real su caída y a las pocas horas expiró en una cruz bajo letras que decían #Reydelosjudíos.

Por supuesto, todos los testigos, haters incluidos, sintieron nostalgia después. #NosSalvó, #Regresará. Se vendieron afiches con su figura en todos lados, diversos memes se hicieron en su nombre, hasta se popularizó un video pintoresco de su infancia. Ojalá pudiera ver todo el hype que generó su vida, después de todo, ese tal Jesucristo innovó en el negocio de la comunicación masiva, antes de que fuera cool.