Cuando regresé del viaje, sabía que estaba enfermo, pero no de salud, sino del alma por tanto sufrimiento que vi: no me podía ni levantar de la cama.

Sebastiao Salgado.

Uno de los grandes fotógrafos de todos los tiempos, Sebastiao Salgado, se desnuda frente a la pacífica cámara de su hijo Juliano Salgado Ribeiro y Wim Wenders, la cual escruta, en ciento diez minutos, nada tediosos, la vida del artista social de la luz quien, a costa de abandonar una profesión que le ofrecía estabilidad económica, eligió su pasión sin imaginar que conformaría algunos de los compendios fotográficos más arriesgados en su oficio. En La sal de la tierra, Salgado no sólo expone y denuncia con su obra la miseria que azota al Hombre por mano del mismo, sino que, construyendo un discurso mucho más profundo, revela con una luz cuasimesiánica, la historia cíclica e inevitable de la humanidad: la del abuso, la esclavitud, el exilio, la hambruna y la muerte. Con una estética que raya en lo sublime, cada imagen de “El Sahel”, “Trabajadores”, “Éxodo”, “La mina de oro de Sierra Pelada” y “Génesis”, es un puñetazo en la cara que arrebata de placer o lacera el alma a tal grado de encogerte en el sillón. Pero no todo es desesperanza en su foto, hacia el último tercio de la película, Salgado y su esposa emprenden un nuevo proyecto fotográfico que consiste en retratar el proceso de reforestación de una selva brasileña de su propiedad. Este objetivo resucita el alma de la pareja y propone de modo directo que antes de derrumbarse por lo que amenaza la paz y la vida, se debe evitar condenar al espíritu mientras se pueda respirar.


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Con un elogiable diseño sonoro, lleno de murmullos que surgen de las fotos fijas, La sal de la tierra es un documental en el que Ribeiro y Wenders fijan a Sabastiao Salgado sobre un fondo oscuro para proyectar las imágenes de su propio trabajo en su rostro, con disolvencias que emulan los espectros de una oscura memoria y un presente que la depura; es decir, al igual que el fotógrafo de fijas escribe con luz en la oscuridad, los cineastas, en una concepción insuperable de la forma en la narrativa, presentan al fotógrafo social en una imagen similar a la de su propio trabajo, con el fin de hacer de él, una memoria digna de honra y de perpetuos ecos.

Tres artistas que se reconocen en una misma película: Salgado, Wenders, Ribeiro. El punto en común: los tres escriben con luz, son mensajeros divinos, poetas. Los que tenemos la fortuna de verlos en este aterrador, pero bello y motivante documental, sabemos que son la verdadera sal de la tierra.

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Mateo 5:13


Título: La sal de la tierra, Director: Juliano Ribeiro Salgado, Wim Wenders, Guión: Wim Wenders, Juliano Ribeiro, Fotografía: Hugo Barbier, Juliano Ribeiro, Música: Laurent Petitgand, Casting: Sebastiao Salgado, Wim Wenders, Género: Documental, Idioma: Francés, Inglés, Portugués, País: Brasil, Rusia, Indonesia,  Año: 2014.

★★★★★

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