“Todos les dirán que no soy un pintor, es verdad, desde el comienzo de mi carrera voy a ser inmediatamente clasificado entre los metrógrafos. Mis obras son metrofotografía…” Man Ray.

No recuerdo cuándo vi por primera vez una obra o referencia a Emmanuel Radnitzky, mejor conocido como Man Ray (Estados Unidos, 1890 – Francia, 1976). Tal vez fue en mis primeros estudios en cine, donde conocí más acerca de la fotografía y el surrealismo, facetas en las que este gran autor se destacaba.

Iniciado muy temprano en el mundo del arte, Man Ray no deja indiferente a nadie que conozca su obra. A los cinco años comenzó con el canto, pasando por el baile, aerografía, creación de obras plásticas y la formación de su propio estilo fotográfico, influenciado por Alfred Stieglitz. Fundador, junto con Marcel Duchamp y Francis Picabia, del dadaísmo neoyorkino; y junto a Duchamp y Dreier de la Société Anonyme, lugar dedicado a dar cabida a los movimientos artísticos, fue una persona muy compenetrada con el ambiente artístico de la época.

La obra que viene siempre a mi cabeza, quizá porque es la que está enmarcada en uno de los salones de la Escuela Activa de Fotografía, es aquella donde se ve a una mujer acostada sobre uno de sus brazos mientras el otro descansa sobre su cabeza, ampliada con una técnica descubierta de forma accidental: la solarización, que consiste en exponer, a mitad del proceso, el papel fotográfico a la luz directa por un pequeño lapso de tiempo para posteriormente continuar con el revelado normal, el resultado es una inversión en la imagen, pareciendo un negativo, y las figuras expuestas tienen una silueta similar a un halo de luz.

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Al mirar estas fotografías, solo puedo pensar en eso que todos los seres vivos llevamos dentro del cuerpo, aquella energía que nadie ha podido explicar a ciencia cierta y que quizá Man Ray fue de los primeros en fotografiar, o al menos tener una forma de representarla, remitiendo a los sueños e incluso a la muerte y al desprendimiento del alma.

Cuando ingresé a estudiar la carrera de fotografía, ya tenía conocimiento de los procesos de revelado análogo gracias a mis estudios en cine y comunicación, sin embargo, la primera práctica en el cuarto oscuro no la conocía y es precisamente una técnica donde se crean fotografías sin necesidad de una cámara, dando como resultado algo llamado fotograma o rayograma (por Man Ray), dicha técnica que ya había sido empleada por William Talbot, perfeccionada por Christian Shad y popularizada por Man Ray. Ésta consiste en poner objetos sobre el papel fotográfico y exponerlo a cierta cantidad de luz para crear siluetas en distintas tonalidades de gris dependiendo del color y lo traslúcido del objeto que se ponga, es decir, se crean fotografías por contacto directo con el papel fotográfico y la exposición a la luz, conservando todo el significado de la palabra “fotografía”: pintar con luz.

A lo largo de su vida Man Ray realizó muchos fotogramas, los primeros fueron recopilados en su álbum Les champs délicieux. Aquí un ejemplo de cómo lucen.

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Las obras de Man Ray son una combinación entre surrealismo y dadaísmo, con varias lecturas posibles, crea un mundo distinto de la realidad tangible, retrata los sueños, las ilusiones y los deseos que puede llegar a tener el ser humano. Nacido en una época de innovación y rebeldía, logró crear un legado que influyó a mucha gente, apareciendo incluso como uno de los grandes personajes en la película de Woody Allen: Media noche en París (Midnight in Paris, 2011).

Man Ray es un artista que no se puede ignorar.


Referencias:

http://www.manray.net/ (en inglés)

http://www.manraytrust.com/ (en inglés)

https://es.wikipedia.org/wiki/Man_Ray

Foto de Man Ray: http://www.infobae.com