8 de marzo de 2017

Hija:

Podría escribirle estas palabras a cualquier otra mujer con la que haya tenido una comunicación más tangible. Pero considero una gran ventaja que antes de ser un ser humano en toda su materialidad, seas una idea, un concepto que si bien no me puede responder o hacer preguntas, está libre de velos o filtros de la experiencia.

No sé si deba decirte que el objetivo de la vida es ser feliz, o encontrar el amor, o realizarte como persona, o hacer lo que más desees en el mundo sin importar los obstáculos. En distintas fases de mi experiencia he escuchado tanto esos consejos que el impacto proporcional de su significado disminuye. Es mejor ser puntual contigo y decirte que en general la vida es aprender, tomar decisiones y afrontar consecuencias.

A algunas personas se les exige reclamar su propia humanidad, pues se regatean sus derechos, sobre todo si se es refugiado sirio, palestino, nativo americano o indígena del sur mexicano; para las mujeres, acciones tan simples como mostrar el cabello, educarse, sentir placer sexual y desplazarse siguen siendo objeto de debate en diversos lugares. Incluso una mujer-idea como tú se enfrentará todo el tiempo a fenómenos como el machismo, la violencia y el miedo. Ante ello no queda más que persistir en la búsqueda de una mejor realidad, aunque en distintos escenarios de conflicto, herirás y serás herida. Piensa que el mundo también está lleno de poesía, ciencia y virtuosismo, la congruencia es la mejor herramienta que puedes tener para ser funcional o dejar huella. No daré recetas paternalistas ni consejos infalibles: ¡anda y equivócate! Pero ten el buen gusto de quedarte con las piezas de experiencia, aquello que te permitirá después encontrar respuestas.

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¿Sabes que en el lugar en donde vivo los hombres aún piensan que la virginidad de sus hijas, la pureza de pensamiento de sus madres y la sumisión de sus esposas son cuestiones críticas para una vida ideal? Curiosamente tales hombres son proclives al engaño y la violencia, viven con sed insaciable de poder. No hay peor forma de adicción que la maniática ansia por controlar a los demás, es letal y deberás aprender a cuidarte de ella, a combatirla. No te calles cuando las instituciones de cualquier clase cierren los ojos y decidan no impedir que miles de mujeres sean violadas, muertas, desvaloradas en sus trabajos y tratadas como mercancía. Tendríamos que ser iguales y libres, si el mundo no funciona de esa forma es sólo por las ganas de joder y de mantener viejos y ridículos estamentos. No te dejes engañar nunca por mitos religiosos o de Estado que pretendan imponer una jerarquía genital.

No puedo ver tus ojos, escuchar tu voz ni tomarte de la mano. Prefiero que sea así, porque no he logrado conjuntar mi aprendizaje con las circunstancias que permitan tu existencia. Y aunque no puedo asegurarte un mundo perfecto, al menos quisiera heredarte algo de comprensión y herramientas para enfrentarlo. Te regalo estas letras para que abras los ojos y decidas ser congruente, prevalecer y ante todo ser tú misma, toda una audacia en la gran tienda de disfraces que es la realidad.

Querida hija inexistente, que nadie te felicite un 8 de marzo por ser mujer. Sin importar fechas, proclama quién eres fuertemente, con toda la dignidad que tu (en algún momento posible) existencia te otorga.

Atentamente:

Un hombre.